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Oya

Oya (Oyá)

Dos cuernos de vaca del monte
entre las arboledas cornean.
Los árboles desprenden cuentas castañas,
fue el odu de Ifá que se manifestó
para Okara ini la Loyin (Oyá)
cuando venía al mundo.

Odu Isalaye de Ifá Irosun Osá

La divinidad Oyá (Okara Ini La Loyin), es llamada en Brasil Yanzán y sus vestidos simbólicos comprenden una corona en que las franjas de perlas le disimulan el rostro. Adorno reservado a los reyes yorubas y nagos, ella lleva un sable y una cola de caballo en signo de dignidad, sus danzas son guerreras, ella imita con sus movimientos las tempestades y los vientos desencadenados; baila también con los brazos extendidos y las manos hacia adelante como si rechazara a los Eggun. Ella tiene la particularidad de ser el único oricha que logra mantenerlos a raya y dominarlos. En Brasil, sus adeptos llevan collares rojo granate, en Bahía está sincretizada con Santa Bárbara y cuando se manifiesta es saludada con gritos de ¡Jekua Hey!.

En Cuba producto del sincretismo religioso se le denomina, según Natalia Bolívar en su libro “Los Orichas en Cuba”, como:

Virgen de la Candelaria; Virgen del Carmen (La Habana y Santiago de Cuba); Santa Teresa de Jesús (de Matanzas hasta Las Villas,).

Oyá se sincretiza entre nosotros con la virgen de la Candelaria, cuya fiesta se celebra el 2 de febrero, fecha en que la Iglesia Católica conmemora la ceremonia de purificación de la virgen mediante una procesión con candelas. Esta procesión se originó en la Edad Media, en el siglo V, y acostumbraba incluir una visita al cementerio generalmente continuo a la iglesia.

La ley de Moisés exigía que cuando una mujer hubiera parido un hijo varón, debía considerarse impura durante siete días y tenía la obligación de ir al templo para ser purificada. Esto no podía hacerse hasta treinta y tres días después de cumplido el septenario. Había que llevar un cordero, un palomito o una tórtola, que al ser sacrificados, limpiara la mancha del pecado. Hecha esta ofrenda, el sacerdote rezaba una oración por la mujer y así quedaba purificada. María se sometió a la ley mosaica presentando a Jesús. Desde el siglo V la conmemoración de este acontecimiento se efectuaba mediante la procesión con velas. En Cuba, la virgen de la Candelaria es considerada Patrona del pueblo de Candelaria. Probablemente, al observar que el 2 de febrero el sacerdote de la villa llegaba al ingenio para bendecir todas las velas que hubiese ante la imagen de la virgen y más adelante prenderle las consagradas durante el mal tiempo, los esclavos asociaron a la Candelaria con Oyá, dueña de la centella, los temporales y los vientos. 1

Entre los fons es llamada Avesán. En Dahomey es llamada Adañe Kuruñé que significa corajuda, cadavérica.

Los santeros cubanos, le atribuyen a Oyá nombres tales como: Oyá Bi, Oyá Funkó, Oyá Dumi, Oyá Mimú, Oyá Obinidodo, Oyanla, Oyá Odo Oyá, Yansá Oriri, Oyá de takuá.

Sus principles atributos adquiridos en América son sopera pintada de nueve colores (menos el negro), una corona de nueve puntos de la cual caen nueve piezas: una guataca, un pico, un arco y una flecha, un rayo, una guadaña, un palo, un azadón, un rastrillo y un hacha. Lleva nueve manillas de cobre, piedras y cauries.

Sus collares son: matipó punzó y marrón con rayas negras y blancas. Para otros, cuentas lilas con rayas amarillas. En otras casas de santo son negras y blancas (nueve negras y nueve blancas) hasta ser nueve de cada cual.

Sus hijas visten faldas que confeccionan con pencas de yaguas secas en el día de su nacimiento en la ocha; los flecos de estas faldas se adornan con flecos de mariwó. Además, lleva otra talda que se confecciona con pañuelos de nueve colores, que es móvil. También usa una bata de cretona floreada y una cinta multicolor alrededor de la cabeza.

Aborrece el carnero y constituye tabú para sus seguidores. Además prohibe la calabaza, el aceite de sémola de maíz y a las mujeres, la manipulación de sus atributos cuando están menstruando. Gusta de comidas como el arroz blanco con berenjena y bollos de frijoles de caritas. Sus animales predilectos son las chivas, palomas, gallinas, guineas, y codornices, su plato predilecto es el pastel o razupo de frijoles.

En tierras africanas Oyá es la diosa del río Níger y la leyenda dice que ella fue una de las esposas de Changó y su favorita. Oyá decidió poner fm a su vida cuando se sintió desilusionada a consecuencia del ignominioso final de la carrera de su esposo. Esto lo hizo adentrándose en el seno de la tierra en el pueblo de Ira. Constituye un acertijo el hecho de que los yorubas llegaran a asociarla a ella con el Níger. 2

Cuenta un mito que entre todas las esposas de Changó sólo Oyá “decidió acompañarlo en su viaje a Tapa (Nupe) su casa materna. Fue un largo viaje, pero el valor le falló a Oyá en un lugar llamado Ira , su pueblo natal, al que no volvería a ver si mantenía su amor por su esposo y persistía en seguirlo hasta el final. La perspectiva de residir entre extraños, en una tierra extraña, entre gente que hablaba otra lengua y además, dejar a sus padres y su casa para siempre se apoderó tanto de ella que la hizo vacilar y finalmente desistir de su empeño. Por esta decisión Oyá se avergonzó y determinó no regresar a Oyó, permaneciendo en Ira. Al enterarse del suicidio de su amado esposo, fue tan duro el golpe que ella también decidió suicidarse. Se le deificó y le pusieron su nombre al río Níger, al cual se le denominó Odo Oyá.

a Oyá se le atribuyen los tornados y las violentas tormentas que destruyen árboles y derrumban altas torres y casas. Esto representa su disgusto.

Johnson nos dice que como de los héroes y heroínas deificados no se habla como muertos, sino como desaparecidos existe el dicho:

Oya Wole Yi Ile Ira, Sangó Wole Yi Koso.

Oyá desapareció en el pueblo de Ira, Changó desapareció en Koso.

Dos espadas desenvainadas y los cuernos de un búfalo es Ia imagen que representa a Oyá entre los yorubas. Sus seguidores se distinguen por un particular collar de cuentas rojas siempre alrededor del cuello.

Ulli Beier en Yoruba Myths nos ofrece un mito sobre esta deidad, según el cual, Oyá fue un antílope que se transformó en mujer. Cada cinco días cuando iba al mercado en el pueblo, se quitaba su piel en el bosquc y la escondía en un arbusto. Un día Changó la encontró en el mercado, le impactó su belleza y la siguió al bosque, vio entonces cuando se puso la piel y se convirtio en un antílope. Al siguiente día de mercado, Changó se escondió en el bosque y después que Oyá se convirtió en mujer y fue al mercado, tomó la piel, la llevó a su casa y la ocultó en las vigas. Cuando regresó al bosque se encontró a Oyá, quien trataba desesperadamentc de encontrar la piel. Changó la llevó a casa a donde sus otras dos esposas. Ochún y Oba, estas aún no le habían parido ningún hijo. En cambio muy pronto Oyá se convirtió en la madre de gemelos. Llenas de celos, las otras dos esposas preocupaban diariamente a Changó, preguntándole por el secreto de la nueva mujer: ¿de dónde venía?, ¿cuál era su familia? Al final Changó cedió. Le dijo a una de sus esposas cómo había encontrado a 0yá, haciéndole jurar que guardaría el secreto. Sin embargo, las mujeres comenzaron a cantar una insidiosa y burlona canción:

Ella come ella bebe

su piel cuelga de las vigas.

Oyá se excitó mucho al oír estas palabras. En cuanto estuvo sola buscó en las vigas, encontró su piel, se convirtió en antílope y huyó al bosque. Cuando Changó regresó la persiguió y trató de hacerla regresar a él. Desafiadora, lo atacó con sus poderosos cuernos, pero Changó la aplacó, poniendo un gran recipiente de razupo de frijoles frente a ella. Contenta con el ofrecimiento de su comida favorita, Oyá hizo las paces con Changó y le dio sus dos cuernos. Cada vez que la necesitaba, sólo tenía que golpear un cuerno contra otro y ella venía en su ayuda. 3

Cada vez que hay una tormenta fuerte con árboles arrancados de raíz o grandes ramas partidas y los techos de las construcciones arrancados, los yorubas creen que Oyá, la esposa de Changó, está en acción. Se cree que ella precede o acompaña a su esposo cuando hay una tronada.

Sus símbolos son los dos cuernos de las “vacas del monte” o búfalos y algunos implementos de metal en forma de cincel o hacha, muy parecidos a los de Changó y sus adoradores usan cuentas color castano. 4

El odu de Ifá que acompañó a Oyá al mundo se llama Olosun Sará (Irosun Osá) y el Echu que acompañó a ambos desde el Cielo a la Tierra es Echu Olosun Sará (Irosun Osá).

El siguiente ese Ifá del odu Iwori Oché nos atestigua cómo los poderes de Oyá se consideran complementarios a los de Changó.

En una ocasión Iwori Oché se puso enfermo cuando regresaba de Ijesha y tuvo que ser llevado lejos de su casa para el tratamiento que debía curarlo. Mientras estuvo fuera, su esposa fue seducida por Ajija.

Según pasaban los días, la enfermedad se puso más seria y cuando la adivinación fue hecha para él, le fue dicho que se curaría solamente si su esposa confesaba su adúltero comportamiento. No obstante, la adivinación reveló que la esposa nunca admitiría su infidelidad y que solamente Changó podría descifrar el nusterio.

Posteriormente, Orúnmila envió por Changó y él fue con su esposa Oyá para responder a la adivinación. Al llegar, Changó usó sus poderes esotéricos para confirmar que Akpetebi de hecho había cohabitado con otro hombre, pero agregó que a menos que el árbol negro afara (Obiri) frente a la casa de Orúnmila se cayera, el secreto de la acción de su esposa no se sabría nunca.

Orúnmila preguntó a Changó si podía ejecutar la tarea y este respondió afirmativamente, pero se interesó por saber cuál sería su recompensa y este prometioó ofrendarle un carnero.

Changó regresó a casa, se vistió y las nubes se juntaron. Su esposa Oyá chispó el cielo nublado para él y usó su hacha para despedazar el árbol de arriba a abajo.

Después de demoler el árbol, se encontraron en su interior la estera sobre la cual Ajija y la esposa de Orúnmila hicieron el amor. Cuando Changó llevó la estera al lugar donde Orúnmila estaba recibiendo el tratamiento, fue revelado que para ponerse bien, el tendría que dormir en dicha estera toda la noche. Mientras tanto, el carnero fue sacrificado a Changó y Orúnmila durmió sobre la estera. Poco después comenzó a restablecerse.

Al llegar a la casa, Changó descuartizó el carnero para su ángel guardián. Después que se le dio muerte, un debate sucedió entre Changó y su esposa Oyá sobre quién estaba designado a tomar la cabeza del carnero. Oyá argumentó que ella era la dueña del fuego que flameó fuera de la boca de Changó y que sin poner la luz, Changó nunca podría identificar su blanco o víctima.

Por otro lado, Changó planteó que cl poder de Oyá era meramentc complementario y resultaba igual que el humo, que no hace daño. En cualquier caso, Changó estableció su supremacía rccordándole a Oyá que por ser su esposo, é1 era el amo y señor de todo lo que ella tenía, incluyendo sus poderes.

Después, Oyá concedió que sus poderes estaban designados para complementar los de su esposo en el espíritu real de pareja marital. 5

Oyá es considerada entre los pueblos yorubás como la “divinidad de las arboledas”.

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