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Oshun

Ósún (Ochún): la divinidad de los ríos

Los cangrejos están en el río,
para Aje llamaron a lfá,
para quien tiene una corona de cuentas de perlas,
el día en que se convirtió en el número diecisiete
entre los irunmole que vinieron al mundo.

Odu de lfá Oché Eturá
Otros nombres de la deidad

Iyami Aje: madre celestial de grandes poderes mágicos.
Ochún: Así es llamada en Cuba y se sincretiza con la Caridad del Cobre.
Iyalorde: También se conoce con este nombre.
Yeye Kari o Yeye Moro: Pequeña, pero soberbia, alegre y coqueta; bajo este nombre se le conoce también en Cuba.
Erzili Freda: Llamada así en Haití.
Osún Dodowa: Con este nombre se le conoce en tierra iyesá. Awoyemi o Omoyumi Naki: Llamada así en Ife, Nigeria. Virgen de la Candelaria: Así se le conoce en Brasil.
Enmare: “La persona que fue puesta en el camino de la bondad”, otro nombre atribuido a Ochún en Nigeria.

Odu Isalayé

El odu Isalayé de Ochún es el odu de Ifá Oché Eturá.
Echu

El Echu que acompañó a Ochún desde el Cielo a la Tierra fue Echu Agbire.

Caracterización
Es muy conocida por su participación en la creación del feto (junto con Orichanlá y Ozain) y su formación en el útero, ella preside el embrión. Se le considera la diosa de la fecundidad que da la dicha de la maternidad a las mujeres infecundas y también cura a los enfermos por medio de sus aguas medicinales.
Se dice que es capataz de Ègúngún o se le ve muy vinculada a este, a su Echu y a Orúnmila.
Ochún es la divinidad tutelar de Osogbo y se le asocia con el río que lleva su nombre. En esta región se le celebra su festival o fiesta anual donde se le ofrecen disímiles platos y animales.
Cuando la gente de Epe tiene la celebración anual de Ochosi es concebida esta festividad para propiciar a la diosa Ochún que puede hacer de la pesca una empresa segura y lucrativa.’

En ocasiones muy especiales de resquebrajamiento total de la salud, es la única deidad que come junto con Orúnmila en su tablero.
Cuando las sacerdotizas de la deidad son poseídas por esta y vienen llorando, todos se entusiasman de alegría; pero cuando lo hacen riendo todos los presentes quedan inertes, asustados, porque augura una gran desgracia.

Ochún es una deidad muy respetada y su culto es muy difundido en Cuba.
Cuando el sacerdote de Ifá rinde pleitecía se esmera con esta divinidad.

Se dice que es juez y no admite desobediencia, castiga tanto a los hombres como a las mujeres en sus genitales y en la sangre, su ira no tiene comparación.
Siempre hay que dar cuentas en el río a Ochún para cualquier rito de importancia que se vaya a efectuar. En las ceremonias del ifismo Ochún juega un papel de suma importancia dada su estrecha vinculación con la divinidad Igba Odu lo cual queda reservado para los sacerdotes iniciados en Odu única y exclusivamente.
Ochún, conocida como la divinidad que posee profundos y grandes poderes, se le ve muy vinculada con la riqueza y el bienestar que proporciona a sus hijos.

Realmente es muy difícil caracterizar a esta divinidad pues de ella se conoce lo que ella quiso que se conociera ya que según su ese Ifá (Oché Eturá), ella bajó a la Tierra a cumplir un mandato de Oloddumare, única y exclusivamente mantener el equilibrio entre los humanos.
De investigaciones realizadas en tierras africanas sobre este oricha, podemos destacar rasgos como la bondad y la jovialidad, la risa y el llanto, la agresividad y su espíritu luchador y guerrero, juez y defensor de la verdad, es quien sentencia, de ella se dice “que no tiene vuelta de hoja”. Algunos tienden a confundir estos aspectos de Ochún con coquetería y zalamería, cayendo en errores de valoración que tienen su raíz en la transculturación.

Podemos decir que la caracterizan la buena presencia, el bailar armonioso, su seriedad y firmeza de palabra, la ira y la soberbia únicamente cuando es molestada o porque alguno de sus devotos ha caído en desobediencias con ella ignorándola o pasando por encima de sus mandatos.
Tiene la virtud de oírlo y verlo todo.

Sus sacerdotes son llamados O losún, estos le preparan su fiesta anual en sus tradicionales santuarios en Nigeria.
Con el advenimiento de la civilización occidental, algunos de los santuarios de la tierra yorubá se han modernizado, por ejemplo el santuario de Ochún está siendo mejorado por Susane Wenger Alarape, una europea que se ha convertido en una gran admiradora de la religión tradicional africana. El santuario de Ochún en Osogbo se está convirtiendo rápidamente en un centro turístico.’
Al igual que el santuario en Cuba que está en el Cobre, Santiago de Cuba, en la región Oriental, a pesar de que este santuario a diferencia del anterior, tiene fuerte influencia católica.

Constituye un error plantear como se expresa popularmente en Cuba por los adeptos, que Ochún es el santo u oricha “más chiquito”; recordemos cuando analizamos a Orichanlá que Oloddumare había planteado que había efectuado su última creación dándole vida a Orichanlá para neutralizar las fuerzas de Echu en el universo; por tanto tal afirmación de que Ochún es la deidad más chiquita o pequeña en el rango de las divinidades, no encuentra argumentación en este libro ya que existen orichas mayores y orichas menores, ella, Ochún, está considerada una oricha mayor u oricha de fundamento y es quien puede suplir a todos los orichas e incluso a Orichanlá..

Su color favorito es el blanco y no el amarillo.

En Osogbo existen tres santuarios principales de esta diosa: En el patio del palacio, donde las sacerdotisas principales Iya Osún y el sacerdote jefe aworo ejecutan la ceremonia regular todos los domingos de Ochún. llamados Ose Osún, que es cada cuatro días. Este es también el lugar donde se guarda una figura sagrada de bronce dedicada a Ochún. Es una pequeña, pero impresionante, aunque tosca representación de seres humanos.

Frente al palacio, en un edificio cuadrado que rodea a un patio interior, en cuyo centro se alza un árbol kperegún sagrado, en este templo se guarda una considerable colección de tallas en madera que representan a Ochún.

En un bosquecillo a orillas del río está la escena del gran festival anual que tiene lugar en agosto. El festival dura ocho días y debe comenzar un jueves.
De Ochún se dice que es muy amable y complaciente, que ayuda a resolver los problemas del afligido, siempre que este sea sincero.
A ella se le reza usualmente para que dé fertilidad a las mujeres; también puede traer la paz a una casa o a un pueblo.

Cuando se utiliza el agua del río Osún, con el debido permiso de la diosa y después de hechos los respectivos rituales, se pueden obtener los beneficios deseados y solicitados a ella.’
Ochún cura las enfermedades que tienen que ver con altas temperaturas.

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