Eshu

En ocasiones Eshu le ha dicho a Orunmila:
Mi amigo es quien me respeta y me alimenta, mientras que mi enemigo es aquel que me menosprecia y me mata de hambre. Yo no poseo ni finca, ni comercio; mi finca es el universo entero y mis mercancías son las criaturas de Oloddumare.

Oddun de Ifá Babá Eyiogbe.

Eshu es una de las deidades más controvertidas de más amplio culto no solo en tierras africanas, sino en América y algunos lugares de Europa. Antiguos mitos de la cultura Yorubá reflejados en el cuerpo literario de Ifá del Oddun Ogbe Owanrin, atestiguan que Eshu es uno infinitamente multiplicado y esta constituye una de sus características primordiales, empleada con eficacia para ejecutar sus estrategias.

Eshu Agba, que en Yorubá significa anciano, primitivo es el nombre del primer Eshu, el que dio Origen a todos los demás.

El estudio y la investigación de textos de Ifá, apreciados como de un alto valor en la más antigua tradición de la cultura Yorubá, revelan de forma muy definitoria que Eshu no es un producto de la Creación de Oloddumare.

El Oddun de Ifá Ogbe Oddi confirma que Oloddumare no creó ni a Eshu ni al mal. Fue este Oddun quien reveló que Oríshanlá fue la última de las divinidades creadas por Oloddumare al descubrir que Eshu se había infiltrado en las filas divinas y tomado posesión de las mentes de las primeras doscientas deidades.

El debía actuar como si fuera la encarnación de los pro¬pios deseos de Oloddumare en términos de bondad al tratar con divinidades.

Sin embargo, como advirtió a Oloddumare en la Creación, pronto Eshu tomó posesión de sus mentes y comenzó a manipularlas para que cumplieran sus deseos. En lugar de comportarse como ejemplos de excelencia, según Oloddumare esperaba, se volvían antagónicas y destructoras unas con otras. Así fue como Eshu demostró que aunque él era inca¬paz de crear, era capaz de mutilar los productos de la propia obra de Oloddumare.

Orishanlá es la única deidad sobre la cual Eshu no puede influir, aunque es un hecho histórico el que Eshu a menudo lo tentó creándole problemas. Orishanlá pudo neutralizar las maquinaciones de Eshu gracias al sacrificio que hizo.

El pavo es la única criatura que desarrolla barbas desde la infancia es el nombre del sacerdote de Ifá que adivinó para Orishanlá antes que él ganara la supremacía sobre las doscientas divinidades.

Después de la adivinación, le dijeron que hiciera un sacrificio con un chivo, doscientos y un cocos, un carnero padre y un pedazo de tela blanca. Oloddumare invitaba a todas las deidades para amonestarlas, ya que no estaban cumpliendo los mandamientos que Él había dado en el momento de la Creación. Les dijo que al caer victimas de las maquinaciones de Eshu, habían ayudado para que triunfara el mal sobre el bien, y que daba la impresión de que las había creado para que hicieran el mal.

Oloddumare se proclamó como la encarnación de la verdad, la bondad y la justicia, que cuanto mal ellas hicieran eso las sentenciaba como seguidoras de Eshu y no como sus hijos. Advirtió que mientras se empeñaran en practicar el mal, esos actos limitarían la eficacia de la autoridad que les habia entregado, mientras cada acto de bondad alimentaría su poder. Oggún, a quien se consideraba como la primogénita y la más poderosa de las deidades, preguntó a Oloddumare por qué razón Él permitió a Eshu que las despojara y tomara la fuerza viva, y por qué le dio la autoridad que él empujaba. Le preguntó por qué no borraba las fuerzas del mal de la faz de la Tierra, ya que era Todopoderoso. Después de una pausa, Oloddumare proclamó que Él no era un arquitecto del mal como todos pensaban, entonces les preguntó, si ellos podían encerrar a sus hijos en una habitación y poner a un lobo en su interior. Todos respondieron de forma negativa. Después reveló que Él no creó a Eshu, y todas las deidades quedaron mudas. Le tocó su turno a Obalifón, que preguntó quién había sido entonces el creador de Eshu.

Orunmila añadió que él siempre había estimado que Oloddumare creó a Eshu para poner a prueba la firmeza de las demás divinidades.

Oloddumare les preguntó si no habían observado que Eshu nunca estaba presente en las asambleas diarias que realizaba el Consejo Divino. Todos recordaron que Eshu nunca había sido invitado, Oloddumare agregó que así como el pavo desarrollaba las barbas desde la infancia, Eshu existía de forma independiente y con su propio poder. Tanto Eshu como Él vivían en Aima u Orima antes que El comenzara su obra de Creación.

Les reveló que lo primero era una ancha esfera de oscuridad total en la cual Él ocupaba un enclave microscópico que contenía el único núcleo de luz y vida, y este enclave en la plenitud de los tiempos se transformó en la existencia de la Divinosfera, el Cielo y la Tierra. Oloddumare terminó el relato revelando que cuando creó la luz para eliminar la oscuridad. Lo primero que Eshu se sintió motivado a hacer, fue jurar que quebrantaría sus esfuerzos creadores. Recordó que Eshu se jactaba diciendo que cada vegetación creada bajo el cetro de luz señala su propio terreno de labor v que todo ser que creara sería su sir¬viente.

Oloddumare reveló que aceptó el desafio de Eshu. creando a Orishanlá como su representante, con sus propios rasgos, dotado de firmeza y determinación. Las otras divinidades estuvieron de acuerdo, reconociendo a Orishanla como presidente del Concilio Divino, siempre que Oloddumare no estuviera en condiciones de asistir.

Eshu existe independiente de Oloddumare y representa, de hecho, la infinita oscuridad del universo. Por eso se le asocia con lo intangible, sabemos que está ahí, al acecho, pero se toma subjetivo porque no lo podemos ver. Su incapacidad para crear es la causa de que lo relacionemos con las fuerzas del mal y aunque Oloddumare no puede eliminar una energía con la que cohabita desde el principio de los tiempos, espera que sus criaturas utilicen la inteligencia para defenderse y no sucumbir por las maniobras empleadas por Eshu.

La influencia negativa de Eshu afecta no solo a los huma¬nos, sino también a las divinidades. Cuando Oloddumare decidió enviar a las primeras doscientas deidades para poblar la Tierra por primera vez, ya Eshu las había manipulado en el Cielo y buscando una vía para facilitar sus intenciones, se propuso bajar a nuestro mundo como la divinidad doscientos uno. Esta decisión lo convierte, aparentemente, en una deidad como las demás, pero tiene diferencias notables:

No fue creada por Oloddumare.

- Como energía independiente, con características propias, actúa libremente sobre el resto de las criaturas.

- No bajó a la Tierra con ningún instrumento divino otor¬gado por Oloddumare como sucedió con las otras divinida¬des.

A pesar de estas desigualdades debidas a un Origen dife¬rente, su procedencia se aborda en los mitos de un modo similar a la del resto de las deidades y se difunden historias con puntos en común o completamente divorciados, pero que trascendieron porque nuestros antepasados supieron encontrar la forma de vencer al tiempo.

Con Orunmila y Eshu se trasciende el espacio y el tiempo. Por todos es conocido que el culto de Ifá es el más universal de la liturgia Yorubá, y este requiere de la presencia de Eshu para alcanzar su punto culminante. Otras divinidades tienen una participación esporádica en historias determinadas del sistema de adivinación de Ifá, pero la relación Orunmila/Eshu es una constante indispensable en el oráculo, si recordamos que la presencia y significado de Eshu frente al tablero de Ifá tiene tres funciones esenciales que deben ser reconocidas: supervisor, contro¬lador del sacrificio y controlador del ashé para hacer posible, finalmente, la profecía de Ifá.

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